jueves, 3 de marzo de 2011

Un respiro por favor!


Una de mis amigas dice que la capacidad que tiene para perder el tiempo es proporcional a todo lo que tiene que hacer.

Yo hoy me siento igual, con mi cabeza saturada y la agenda repleta de cosas pendientes sólo puedo mirar por la ventana y pensar en todo lo que me gustaría poder hacer si tuviera un ratito para mi.

Una tarde de compras en la que vuelva cargada a casa, aunque luego devuelva la mitad
Un café sin prisa y sólo por disfrutar del sabor, no para evitar dormirme en algún momento del día
Un aperitivo al sol con mis amigas
Un plan, pensado y hecho
Conducir un buen rato con mis canciones preferidas a todo volumen
Una noche de fiesta hasta las tantas bailando sin parar
Un cine
Una tarde aburrida en casa sin nada que hacer
Una visita a Sevilla para volver cargada de pendientes
Un paseo
Un día de playa
Una cita que me llene de ilusión
Una excursión
Hacerme fotos con mis amigas
Reirme hasta que me duela la tripa
Un viaje a un sitio nuevo
Dormir hasta tarde, sin tener que poner el despertador
Andar sin prisa
Tener una tarde a la semana para poder ir a aprender sevillanas
Una tarde para mi, para leer, para ver una peli, o para irme a hacer cosas
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Debería dejar de soñar, por el momento, y seguir haciendo prácticas, con un café en mano, para no dormirme en el intento.


lunes, 28 de febrero de 2011

Si no estuvieras...no sería mi vida



Ultimamente he estado tan agobiada y con tantas cosas que hacer que no he podido ver ni la tele.

Hoy ha sido uno de esos días que desde el momento en que suena el despertador estás deseando que acabe el día para volver a casa y encerrarte entre las sábanas. Parece que desde que me he levantado he empezado el día con el pie izquierdo, y por lo visto he debido de ir a la pata coja todo el día porque hoy ha sido uno de esos días en los que lo ves todo negro, y los acontecimeintos no ayudan a que tu día cambie de color.

Para rematar sólo me faltaba el mensajito de chico 2. Estoy un poco cansada de tener que ser civilizada con quien no sólo no lo ha sido conmigo sino que encima han jugado como han querido. Así que hoy sólo por el simple hecho de haber llegado a casa sin haber "matado" a nadie, o por no haber perdido los nervios en unas cuantas ocasiones (en las que razón no me faltaba!)...he decidido que me merecía un capricho y una noche de relax, así que me he puesto mi serie. Gossip Girl.

Es una serie que trata de la vida de un grupo de amigos del Upper East Side (barrio pijo de Manhattan) que me encanta, no solo por los modelazos que me llevan las protagonistas, sino porque me veo muy reflejada en muchas cosas con Blair, una de las protagonistas. Tiene una relación con el chico "malo" del grupo, que a pesar que ella se resiste al principio porque sabe que sufrirá, que no es el indicado para ella, sus sentimientos son más fuertes y el tiempo que están juntos es maravilloso. Incluso el cambia por ella...pero una persona siempre tiene un lado oscuro que, a veces, es imposible que no salga a relucir y la relación termina.

Este trocito me ha encantado, porque creo que en parte es la razón por la que mantengo las formas con chico 1 y chico 2...


Es cierto que mi vida sería más fácil si no supiera nada de ellos, como en un día le dije a cada uno, es cierto que sería más fácil si ni siquiera hubieran formado parte de ella, pero no sería mi vida...como dice una canción...Volveré junto a ti porque en ti queda parte de mi....

domingo, 27 de febrero de 2011

Y aún hoy...sigues aquí



Personalmente nunca me ha gustado viajar en transporte público, aunque ecologicamente no sea lo ideal, prefiero mil veces el coche, pero ultimamente mi coche y yo tenemos pocas oportunidades de vernos y me veo obligada a coger autobuses y metros a diario.

Cuando vas conduciendo tu atención se centra en la carretera, pero en estos medios tienes un tiempo precioso que no sabes con que llenar, muchas personas leen, otras juegan con el movil o consolas, a mi...supongo que como dicen mis profesores, por defecto de fábrica, me da por observar a la gente. Siempre voy preparada con mi ipod para que según que compañero/a de viaje me toque evadirme, o no, porque hay cosas que es mejor no oirlas...

Hoy ha sido uno de esos días en los que inevitablemente he tenido que coger el autobús. Me he sentado en los asientos que son cuatro, y justo enfrente de mi estaba un abuelito con su nieto. A mi me encantan los niños y cuando veo a uno soy incapaz de no hacerle alguna tontería. Hay niños más o menos simpáticos, y este era de los adorables. Nada más sentarme me ha saludado con su dulce voz y esa mirada entre curiosa y pilla que sólo se ve en los niños.

Así que mi pequeño compi de viaje y yo nos hemos puesto a hablar. No me había fijado en su abuelo hasta que éste le ha dicho que se prepara que se iban a bajar en seguida, con una voz muy rara, que sólo podía provenir del estómago.

Y una sensación muy rara me ha sobrecogido. Pelo muy blanco, alto, nariz grande, pañuelito en el cuello, muy bien vestido y hasta el olor me lo ha recordado, el parecido era increible a mi abuelito. El hombre, que algo ha debido notar, me ha preguntado si me encontraba bien. Yo le he explicado que sí, que sólo me había recordado mucho a mi abuelito que le pasó lo mismo que a él, que tenían la misma voz a consecuencia de la operación y que fisicamente se parecían mucho. No sólo el parecido era sorprendente fisicamente, también en gestos y forma de hablar con su nieto.

Supongo que todos lo pensaremos de nuestros abuelos, pero para mi, mi abuelo era el mejor del mundo. No creo que nadie pudiera quererme tanto como él lo hacía. Inevitablemente el resto del camino me lo he pasado recordando todos los recuerdos que me quedan de mi abuelo.

Cuando venía a recogerme al cole y me compraba chuches y me decía que no se lo dijera luego a la mami, cuando me llevaba a ver un Belen gigante que ponían en una Iglesia en Navidad. Cuando nos íbamos a dar paseos y de su chaqueta mágica (tenía una chaqueta con muchos bolsillos en los que siempre guardaba chuches, caramelos, chicles...y le llamabamos la chaqueta mágica) salían todos los dulces del mundo. De como me contaba cuentos hasta que me quedaba dormida para que no tuviera miedo. De que me encantaba darle la mano porque siempre la tenía calentita. De lo mucho que me hacía reir cuando imitaba a las típicas marujas. De los motes que les puso a mis amigos porque no se acordaba de los nombres. De que siempre que iba en su coche escuchábamos a Rocio Durcal o los Panchos. De las tardes oyendo cintas de cassete de Gila en el salón de su casa, yo no lo entendía, pero me gustaba sentarme con él a escucharlas. De como llenaba la nevera de flanes, yogures, helados...cada vez que sabía que dormía en su casa. De nuestras partidas a cartas, al dominó y al parchis. De cuando me sentaba a su lado y le decía: cuentame cosas de cuando eras pequeño...De su humor, de su olor, de su voz, de su sonrisa, de él...

Y es que ocho años después de que te hayas ido abuelo, yo aún soy capaz de cerrar los ojos y verte, de echarte de menos, y de que me llene de tristeza el hecho de que ya no estés. Hoy inevitablemente he sentido envidia de un pequeño niño que aún puede disfrutar de su abuelo.









viernes, 25 de febrero de 2011

El paso del tiempo...



Todo el mundo, cuando atravesamos un momento difícil, nos dice aquellos de “el tiempo lo cura todo”.

Yo nunca he pensado que el tiempo cure las heridas, sino que con el tiempo vamos guardándolas en algún rinconcito del fondo de nuestro corazón y ese dolor queda enterrado hasta que volvemos a ver a la persona que lo provocó o revivimos la situación.

Esta semana tuve que ponerme a recordar para un trabajo de clase, hacer mi línea de la vida y analizarla, consiste en hacer una línea donde el comienzo es el nacimiento y el fin es la actualidad, y en ella vas poniendo los momentos más importantes de tu vida para luego clasificarlos y sacar conclusiones. Es curioso ver como situaciones que pensabas que nunca superarías o que nunca quedarían enterradas del todo un buen día no las recuerdas con exactitud, esas fechas que pensabas que no se borrarían jamás de tu memoria no consigues hacer que vuelvan a ti. No fui capaz de recordar con exactitud la fecha en la que chico 1 se marchó, tuve que entrar aquí para ver el día en que empecé con mi rinconcito. Y no pude sentirme mejor. Aunque supongo que la profundidad donde entierras en tu corazón esas situaciones es proporcional al daño que te hacen, pero me alegra saber que está tan enterrada que ya no duele.

Por otra parte, situaciones que en su momento viviste como muy dolorosas, no hace falta que las entierres tan profundo porque con un poquito de tiempo dejan de doler. El fin con chico 2 no hace tanto que pasó, en Septiembre, y recordarlo no me dolió como esperaba. Ni siquiera pienso en él, es curioso como personas que han formado parte de tu vida durante tantos años puedan desaparecer de ella sin dejar huella a penas. Triste, pero me reconforta saber que esta vez, no sé si fue por mí, por la situación, porque en parte tomé yo la decisión o simplemente porque había aprendido y llevé a cabo todas las promesas que me hice tras la marcha de chico 1, pero esta marcha no me ha marcado tanto. Quiero pensar que de todo se aprende, hasta de lo más doloroso, y que esta lección la tengo más que sabida.

Sin embargo, hay hechos que por mucho tiempo que pase, el dolor que causan al recordarlos sigue siendo igual de intenso, que sigues recordando a la persona con el mismo cariño, que por muchos años que hayan pasado miles de cosas traen su recuerdo a tu mente, un olor, una palabra, alguien que se le parece o te lo recuerda por algún gesto…

Y es que el tiempo es caprichoso y sólo permite que nos olvidemos y curemos de aquello que realmente queremos hacerlo…porque el tiempo ni se detiene si se acelera, somos nosotros los que nos paramos o aceleramos en algún punto de nuestra vida.



miércoles, 23 de febrero de 2011

¿Sabes que te quiero?

Así de prometedor era el título del libro que me ha acompañado a lo largo de mi nueva faceta de enfermera de noche de mi madre.

Y es que ayer por fin lo terminé. Aunque con una gran decepción, no por haberle puesto fin, sino por su final. Con ese título no se puede esperar otra cosa que grandes romances y declaraciones de amor a la luz de la luna, quizá hayan sido mis grandes expectativas las que me han llevado a la decepción.

Es la segunda parte de una novela llamada “Canciones para Paula” típicas historias de amor de quinceañeras que me encantan. Todos necesitamos nuestro momento de fantasía al día y me encanta irme a dormir creyendo que todo puede suceder.

“Canciones para Paula” me pareció un libro muy entretenido y original porque fue escrito por internet y luego pasado a papel, además no roza en exceso la fantasía, es una historia que podría pasarle a cualquier quinceañera real. La novela se centra en Paula, una adolescente que va a cumplir 17 años se enamora de Ángel, un chico un poco mayor que ella que conoce por internet. Sin embargo, cuando todo le va genial aparece Álex, a quien sólo conoce de pasada pero cuyo encuentro la deja cautivada. Pero Paula no sabe que tiene un admirador y que éste se encuentra más cerca de lo que parece de ella. Es una historia de romances y encuentros, de amores y desamores que se mezclan y en el participan tanto Paula como su grupo de amigas, “las sugus” que no se separarán de ella en todas estas aventuras tanto dentro como fuera de la red.

El primer libro me encantó, así que en cuanto vi el segundo en la librería no dude ni un minuto en comprarlo, pero ha sido toda una desilusión. El principio es bastante aburrido, y hasta la mitad no van pasando cosas “interesantes” aunque más que intuidas. Y del final mejor ni hablar, después de 500 y pico páginas esperando que suceda un reencuentro con alguno de los dos chicos anteriores acaba con uno de los dos de buenas a primeras (no desvelo con quién por si alguien se lo quiere leer).

Querido escritor, las chicas que compramos tu libro es para que nos hagas soñar con el encuentro entre los dos enamorados, soñar con palabras que nos gustaría que nos dijeran, grandes gestos que nos gustaría protagonizar…no para que me digas y Paula acaba con…sin contarme cómo ocurre! Y después de haberme tenido que tragar la vida de sus amigas durante más de 500 páginas.

En fin…ya se sabe que segundas partes nunca fueron buenas, y esta, a pesar de mis expectativas, no ha sido una excepción.

martes, 22 de febrero de 2011

Cuento sobre el amor


Desde bien pequeñita mi madre me acostumbró a leer un ratito antes de dormir, decía que me haría imaginar cosas que nunca hubiera soñado. No recuerdo de dónde lo saqué, ni porqué, ni siquiera se de quién es, pero hoy os dejo mi cuento de pensar preferido...

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres.
Cuando EL ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, LA LOCURA, como siempre tan loca, les propuso: ¿Jugamos al escondite?

LA INTRIGA levantó la ceja intrigada, y LA CURIOSIDAD, sin poder contenerse preguntó: ¿al escondite? ¿Y cómo es eso?

Es un juego - explicó LA LOCURA- , en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden, y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.

 

EL ENTUSIASMO bailó secundado por LA EUFORIA.

 

LA ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a LA DUDA, e incluso a la APATÍA, a la que nunca interesaba nada.

Pero no todos quisieron participar, LA VERDAD prefirió no esconderse ¿para qué? Si al final siempre la hallaban, la SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y LA COBARDIA prefirió no arriesgarse...

 

Uno, dos, tres... comenzó a contar LA LOCURA.

La primera en esconderse fue LA PEREZA, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino.

La FE subió al cielo y LA ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.

LA GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos ...que si un lago cristalino , ideal para LA BELLEZA, que si la rendija de un árbol, perfecto para LA TIMIDEZ, que si el vuelo de una ráfaga de viento, magnífico para LA LIBERTAD. Así terminó por ocultarse en un rayito de Sol.

EL EGOISMO en cambio encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero sólo para él.

LA MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arcoiris) y LA PASIÓN Y EL DESEO en el centro de los volcanes.

EL OLVIDO... se me olvidó donde se escondió...pero eso no es lo importante.

Cuando LA LOCURA contaba 999.999, EL AMOR aún no se había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado...hasta que encontró un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.

Un millón, - contó LA LOCURA- y comenzó a buscar.

La primera en aparecer fue LA PEREZA sólo a tres pasos de una piedra.

Después se escuchó a LA FE discutiendo con DIOS en el cielo sobre teología y a LA PASIÓN y EL DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes.

En un descuido encontró a LA ENVIDIA y claro, pudo deducir donde estaba EL TRIUNFO.

AL EGOISMO no tuvo ni que buscarlo, el sólo salió de su escondite, había resultado ser un nido de avispas.

De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió LA BELLEZA y con la DUDA resultó más fácil todavía pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de que lado esconderse.

 

Así fue encontrando a todos, EL TALENTO entre la hierba fresca, a LA ANGUSTIA en una oscura cueva, a LA MENTIRA detrás del arcoiris (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta EL OLVIDO...que ya se le había olvidado que estaban jugando al escondite, pero sólo EL AMOR no aparecía por ningún sitio, LA LOCURA buscó detrás de cada árbol, cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y las rosas... y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas había herido en los ojos AL AMOR; LA LOCURA no sabía que hacer para disculparse, lloró, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la tierra...

 

EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA.


Mi ventana


Existe una creencia popular que dice que cuando una puerta se cierra una ventana se abre.

Cuando chico 1 se fué, mi madre no paraba de repetirme esa frase, y yo desesperada no paraba de preguntarle ¿Y cuál es mi ventana? No puede salir nada bueno de esto...Mi madre añadía que todo pasa por alguna razón, aunque ahora no supiera verla la descubriría. Yo siempre he creido que eso son cosas que se dicen para alimentar la esperanza de la gente o para dar fuerza en momentos difíciles, porque cuando lo ves todo negro si no ves la salida hay que pintarla...

Hoy puedo decir que es verdad. Yo ya he encontrado la ventana que se abrió: gracias a chico 1 conocí a una de las mejores personas del mundo. Hoy, una de mis mejores amigas.
S y yo nos conocemos desde siempre, las dos veraneamos en el mismo sitio desde que yo tengo memoria, pero nunca habíamos tenido relación. Por casualidades del destino S resultó ser la mejor amiga de chico 1 y a raíz de ahí empezamos a hablar y a vernos a menudo. Siempre me trató con mucho cariño, y se portó genial, pero no esperaba que cuando acabó la relación las cosas sucedieran así.

S se volcó conmigo desde el primer momento, me escuchó miles de veces, me animó como la que más, aguantó mis lágrimas, me sacó de casa, me presentó gente nueva, me integró en su grupo de amigas, me hizo reir, me protegió, me cuidó, me demostró desde un principio que estaba ahí y que no se iba a separar de mi lado pasara lo que pasara.

Casi tres años después puedo decir encantada que ha sido así, S siempre ha estado a mi lado, en mis alegrias, en mis tristezas y en los momentos más duros. No hay nada mejor que saber que siempre cuento con un hombro en el que llorar o con alguien con quien compartir mis sonrisas. Y es que es maravilloso que se cierren puertas si todas las ventanas que se abren esconden a alguien así. El fin de un capítulo de mi vida, abrió un libro, que espero, que sea eterno.