
Siempre se ha dicho que las mujeres tenemos un sexto sentido llamado "intuición", ese sentido, se supone que nos aporta la capacidad de "adivinar" o presentir sensaciones o incluso hechos, se supone que con él, somos capaces de saber cuando alguien miente, cuando alguien siente...Hasta ahora, yo siempre había sido capaz de detectar todas esas cosas, siempre que yo no estuviera implicada. Parecía algo sencillo, aunque yo lo atribuía más a la capacidad de observación que a la intuición, razón por la cuál, era lógico que conmigo nunca funcionase, porque yo no puedo observarme a mi misma. Ahora creo que la intuición femenina está compuesta por ambos factores.
Siempre he sido una chica que ha considerado la sinceridad como un bien escaso, sabes que te he pedido muy pocas cosas, pero la verdad siempre, desde un principio. Aquella tarde de Sábado, ya intuí, que en las razones que tú me dabas, algo fallaba, carecía de sentido. Sólo se me ocurría una razón que aventurara ese final, nuestro final. Te la dije, y te pedí por favor y con lágrimas en los ojos, que me dijeras la verdad, porque prefería saberlo ahora y por ti, que no después y por otra persona. Porque si algo tienen estas cosas, es que la verdad siempre sale a la luz. Mirándome a la cara, negaste que esa fuera la razón. Que no había nadie más.
Un profesor mío siempre nos decía que no teníamos porque ir al cine a ver fantasías porque: "La realidad siempre supera a la ficción" Así que, dos semanas después de aquella tarde, cuando parecía que poco a poco las aguas iban volviendo a su cauce y que la situación se iba normalizando, en uno de esos encuentros virtuales, te delataste a ti mismo. En el momento en que me dijiste: "...hablando con una..." Mi intuición ya no era tal, se había trasformado en una sospecha. Después de todo, sí te conozco. Demasiadas charlas hemos tenido como para no hacerlo.
Así que armándome de valor intenté que me dijeras la verdad tú mismo, pero la cosa fue que no fuiste capaz de admitirlo hasta que no te lo puse en bandeja. Supongo que creerás que mi reacción fue por el hecho de que haya otra, si piensas eso es que, al contrario que yo a ti, tú no me conoces en absoluto. No diré que no me molesta, no diré que no me duele, porque estaría mintiendo. Y más, sabiendo que decidiste tirar nuestra historia por la borda por una chica que habías conocido la noche de antes. Poco significaría para ti nuestro pasado, y mucho menos
Lo que sí diré es que no me puedo creer que tú me mintieras. La única persona en la que confíaba que nunca lo haría. El chico que decía que un hombre vale lo que vale su palabra, y para mi, ahora, ¿qué esperas que valga la tuya? Me mentiste a la cara, a la cara de la chica que más te ha querido, que lo hubiera dado todo por ti, a la cara de la chica que te miraba con lágrimas en los ojos porque le estabas diciendo adiós. Lo mínimo que me merecía era la verdad. Porque lo mejor que teníamos, lo que para mi, hacía que esta historia fuera lo más especial que me había pasado, esa sinceridad, esa seguridad de que, pasara lo que pasara, podíamos hablar de todo, se esfumó en el momento en el que mi sospecha se trasformó en verdad.
A pesar de todo lo que me dijiste, no cambio nada de lo que en su día te dije, ni de las decisiones que he tomado. Nunca seré capaz de odiarte. Lo único que pido es tener, algún día, la suerte, que tú tuviste, de encontrar a alguien que me quiera como yo te he querido a ti. Sólo espero, que cuando ese día llegue, no cometa el mismo error, que cometiste tú aquel Sábado, y sepa valorar a la persona que tengo a mi lado. Error del cual, no es por vanidad ni prepotencia, estoy segura de que algún día te arrepentirás.