martes, 20 de enero de 2009

Un añito más...


Cuando era una niña, como mínimo, un mes antes de mi cumple ya estaba contando los días que faltaban, dejaba notitas en la nevera para que a mis padres no se les olvidara, hacía una lista interminable de todos los regalos que quería, y el día de antes era imposible conciliar el sueño, era casi casi tan emocionante como la noche de Reyes!! Cuando creces las cosas cambian un poco...

Doce de la noche. Bip bip, un mensaje, mi primer mensaje de felicitación y es tuyo!! Felicidades mi amor, aunque si bajas te felicito en persona mejor!!
Vaya! me temo que me ha vuelto a pasar...Te has colado en mis recuerdos como de costumbre, y es que sí, el Sábado cumplí 22 añitos, pero esta vez no recibí tu mensaje, ni a las doce, ni nunca. ¿De verdad lo sientes? Mentir no es tu fuerte...¿Compensar? Te olvidaste de mi, ¿qué quieres compensar? Me has vuelto a fallar, me has hecho daño una vez más, pero ahora soy una niña grande, y al menos, esta niña grande ya no llora por ti.

jueves, 15 de enero de 2009

Reservado para ti


Hoy, como cualquier otro día, en uno de esos ratos muertos entre tema y tema de estudio, trato de poner en orden mi habitación. Hoy, no quiero pensar, cojo el ipod, voy a dejarme llevar...
Play, la música suena...No puede ser, ¿es una broma del destino? Ya no estoy en el cuarto, es una noche calurosa de verano y me encuentro asomada al balcón, mirando con ansia hacia la calle esperando ver aparecer tu coche en ella...Pasa uno, y otro...pero no eres tú...De repente una melodía anuncia tu llegada y mi corazón da un vuelco y mis oidos aumentan la atención porque saben que cuánto más fuerte oiga esa música más cerca estarás de mi...Esa canción, que escuché hace ya unos cuantos años, es la misma que he vuelto a escuchar hoy, hacía mucho que no la recordaba, hasta creí haberla olvidado, sin embargo, conserva el mismo poder sobre mi...
Tras este dejavú no es de extrañar que el destino haya querido que me tropiece contigo. ¿Sinceramente? Te prefiero en mis recuerdos...
Y es que, no fuiste tú ni los que te precedieron, los merecedores de ocupar ese lugar, pero yo le sigo esperando, porque a pesar de las decepciones, los engaños, llantos y tristezas, yo se que no se ha olvidado de mi, que sigue recordando que tenemos una cita desde el día que nos conocimos, en el que deseamos pasar el resto de nuestros días juntos. El problema es que aún no hemos superado la mayor dificultad a la que nos tenemos que enfrentar: encontrarnos. Por esa razón, yo sigo teniendo un sitio reservado para ti, tu sitio, a mi lado, desde el que podamos ver los dos juntos todo aquello que nos queda por vivir...Sólo te pido una cosa, por favor, esta vez no tardes mucho...

lunes, 12 de enero de 2009

El amor es eterno mientras dura


Es complicado llegar a entender como una persona pasa de ser una parte enorme de tu vida, tan segura y firme, a una tan pequeña y frágil, como si nunca hubiese ocurrido nada.
Es difícil comprender como en estos casos, el sentido común pide ayuda al corazón, su mayor enemigo, para hacerse más fuerte y poder borrar todo rastro de sentimientos, recuerdos, alegrias, lágrimas y tristezas que él provocó...Como si nunca hubieran existido, como si hubieran desaparecido porque sí, de repente, sin más...
Es difícil comprender, y más díficil es saber, cuál fue el momento justo en el que eso ocurrió, en el que pusiste todo tu corazón amando a una persona y volviste a ponerlo todo para olvidarla habiendo cambiado tu vida para siempre.

sábado, 10 de enero de 2009

El tiempo "cura" y trasforma


Hacía mucho que no entraba aquí, a mi rinconcito, al lugar que creé para sentirme libre y expresar todo aquello que siento, y el único en el que me permito pensar en ti, y no es que haya sido por falta de tiempo, o falta de ganas, lo que me impedía volver aquí era el miedo, miedo a que al releer y recordar todo aquello que me hiciste sentir volviera a desaparecer el suelo bajo mis pies, pero siempre hay un momento para enfrentarse a los propios miedos y a las puertas de mis 22 años, ese momento ha sido hoy.
Hoy he vuelto. Han pasado nueve meses desde el fatídico día en el que decidiste decirme adiós, el tiempo necesario para crear a una nueva personita, y eso es justo lo que ha ocurrido conmigo. Hoy he "renacido", no es que haya ocurrido nada especial, pero como supongo que es normal, cualquier cambio importante en la vida de una persona modifica sus sueños, esperanzas, y actitudes transformando así a esa persona, ¿alguien nuevo? No, pero sí diferente de lo que ha sido hasta ahora. Y como en cualquier trasformación, pocas cosas quedan iguales...cambian los sentimientos que se tienen hacia la persona que la origina, y eso es lo que me ha pasado contigo.
Desde que por fin, comenzó el cambio, siento hacia ti algo nuevo que me desconcierta día tras día, han sido muchas veces las que nos hemos visto desde aquel adiós, algunas intencionadas y otras no tanto, pero cada vez que te he visto he sentido miedo. Sí, te temo, con cada célula de mi ser, porque eres lo más peligroso a lo que me tengo que enfrentar día a día. Ya no se quién eres, desde luego no eres merecedor de mi confianza, ni de mi cariño, y en el fondo de mi corazón se que incluso te guardo un fuerte rencor. Sin embargo, vaya a donde vaya y haga lo que haga, es tu rostro el del fantasma que siempre va conmigo. Y cuando el fantasma, tu fantasma, se convierte en realidad sólo hace falta una palabra para que las lágrimas se atropellen en mis ojos y esperen impacientes a que no mires para salir...
Y es que, es curioso lo rápido que pasa el tiempo y lo lento que sanan las heridas del corazón, si es que alguna vez lo hacen, porque hay algo, la letra pequeña que nadie advierte cuando te dice: "El tiempo todo lo cura" y es que el primer amor nunca se olvida. Aunque quizá, el motivo sea ese, que el dicho sólo se cumple cuando es una herida y no una rotura del corazón como la que provoca el primer amor.

viernes, 16 de mayo de 2008

Intuición femenina, sospecha, verdad...



Siempre se ha dicho que las mujeres tenemos un sexto sentido llamado "intuición", ese sentido, se supone que nos aporta la capacidad de "adivinar" o presentir sensaciones o incluso hechos, se supone que con él, somos capaces de saber cuando alguien miente, cuando alguien siente...Hasta ahora, yo siempre había sido capaz de detectar todas esas cosas, siempre que yo no estuviera implicada. Parecía algo sencillo, aunque yo lo atribuía más a la capacidad de observación que a la intuición, razón por la cuál, era lógico que conmigo nunca funcionase, porque yo no puedo observarme a mi misma. Ahora creo que la intuición femenina está compuesta por ambos factores.
Siempre he sido una chica que ha considerado la sinceridad como un bien escaso, sabes que te he pedido muy pocas cosas, pero la verdad siempre, desde un principio. Aquella tarde de Sábado, ya intuí, que en las razones que tú me dabas, algo fallaba, carecía de sentido. Sólo se me ocurría una razón que aventurara ese final, nuestro final. Te la dije, y te pedí por favor y con lágrimas en los ojos, que me dijeras la verdad, porque prefería saberlo ahora y por ti, que no después y por otra persona. Porque si algo tienen estas cosas, es que la verdad siempre sale a la luz. Mirándome a la cara, negaste que esa fuera la razón. Que no había nadie más.

Un profesor mío siempre nos decía que no teníamos porque ir al cine a ver fantasías porque: "La realidad siempre supera a la ficción" Así que, dos semanas después de aquella tarde, cuando parecía que poco a poco las aguas iban volviendo a su cauce y que la situación se iba normalizando, en uno de esos encuentros virtuales, te delataste a ti mismo. En el momento en que me dijiste: "...hablando con una..." Mi intuición ya no era tal, se había trasformado en una sospecha. Después de todo, sí te conozco. Demasiadas charlas hemos tenido como para no hacerlo.
Así que armándome de valor intenté que me dijeras la verdad tú mismo, pero la cosa fue que no fuiste capaz de admitirlo hasta que no te lo puse en bandeja. Supongo que creerás que mi reacción fue por el hecho de que haya otra, si piensas eso es que, al contrario que yo a ti, tú no me conoces en absoluto. No diré que no me molesta, no diré que no me duele, porque estaría mintiendo. Y más, sabiendo que decidiste tirar nuestra historia por la borda por una chica que habías conocido la noche de antes. Poco significaría para ti nuestro pasado, y mucho menos
Lo que sí diré es que no me puedo creer que tú me mintieras. La única persona en la que confíaba que nunca lo haría. El chico que decía que un hombre vale lo que vale su palabra, y para mi, ahora, ¿qué esperas que valga la tuya? Me mentiste a la cara, a la cara de la chica que más te ha querido, que lo hubiera dado todo por ti, a la cara de la chica que te miraba con lágrimas en los ojos porque le estabas diciendo adiós. Lo mínimo que me merecía era la verdad. Porque lo mejor que teníamos, lo que para mi, hacía que esta historia fuera lo más especial que me había pasado, esa sinceridad, esa seguridad de que, pasara lo que pasara, podíamos hablar de todo, se esfumó en el momento en el que mi sospecha se trasformó en verdad.

A pesar de todo lo que me dijiste, no cambio nada de lo que en su día te dije, ni de las decisiones que he tomado. Nunca seré capaz de odiarte. Lo único que pido es tener, algún día, la suerte, que tú tuviste, de encontrar a alguien que me quiera como yo te he querido a ti. Sólo espero, que cuando ese día llegue, no cometa el mismo error, que cometiste tú aquel Sábado, y sepa valorar a la persona que tengo a mi lado. Error del cual, no es por vanidad ni prepotencia, estoy segura de que algún día te arrepentirás.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Todas las historias tienen un final



Todos sabemos que las historias tienen un principio y un final. A medida que vas leyendo una historia te das cuenta de que tiene el final que le correspondía, pero ¿y que pasa con aquellos finales que esperabas que fueran diferentes? En mi caso, releo la historia para ver si se me ha escapado algún detalle que me condujera a ese final, pido opinión a otras personas y no paro hasta encontrarle el sentido.


Eso es lo que llevo haciendo desde que acabó nuestra historia, y no sólo porque no esperaba que ese fuera nuestro final, sino porque ni siquiera hay una razón para eso. He llegado a muchas posibles razones, incluso una vez me aventuré a decirte por cuál me inclinaba, hoy, ya ni siquiera se, si elegí la correcta.


Hasta ayer creia que yo era la culpable, o al menos en parte, algo tenía que haber hecho para que la cosa saliera tan mal, una relación siempre es cosa de dos, y las alegrías y los enfados siempre se viven al 50%, o eso debería ser. Pero, en una relación como la nuestra, en la que al final sólo yo tiraba de ella, sólo yo estaba pendiente de ti, sólo yo...No creo que la culpa haya sido mia. Y si he tenido la culpa de algo ha sido creer que las cosas cambiarían, en conformarme con lo más mínimo que me dabas. Pero ¿sabes qué? ¡Que me merezco más! Y lo peor de todo es que no he sido consciente de ello hasta ayer, cuando me di cuenta de que una vez aliviado tu sentiemiento de culpa, hasta luego, muy buenas. Que no fuiste capaz de complacerme en una cosa tan sencilla como la que te pedía, porque tú en esas cosas no eras constante bla bla bla..., y ahora de repente ¿ya lo eres? ¿o es que todos lo tienen y tú no? Sea como sea, la cosa se reduce a que cuando yo te lo pedí me decías que era una chorrada, y ahora que te lo dice un amigo tuyo, ya no lo es. Y como siempre, comparándome con tus amigos, yo en segundo lugar.


Así que se acabó, me permitiré llorar por el final de esta historia lo mismo que tú te permitiste preocuparte por ella. Quizá mañana me arrepienta de mis palabras, no lo se. Pero, hoy soy una Campanilla enfadada que ve como Peter se aleja con los niños perdidos.

lunes, 12 de mayo de 2008

Recuerdos febriles


- ¿Si?
- ¿Estás en casa? ¿Cómo estás?
- Sí, bueno hoy un poco mejor, gracias por llamarme
- ¿Vas a hacer algo esta tarde?
- Tengo fiebre, no puedo salir de casa
- Pues voy a verte!
- ¿Qué??? Estoy hecha un asco! Además, ¿no tienes que trabajar?
- No, hoy me han dicho que no vaya. En 15 minutos estoy ahí
- Vale. Un beso

¿Qué ha cambiado desde entonces? ¿Dónde han quedado las tardes tirados en la cama cuidando el uno del otro? ¿Sólo las recuerdo yo? No ha sido un delirio producido por la fiebre, realmente pasó. Cuando aún te importaba, pasó. Siempre que estaba malita venías a verme. Incluso cuando tú lo estabas, venías a verme y yo te cuidaba. Hoy, no sólo no has venido, sino que ni siquiera sabes que estoy malita.